SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 2092/2013
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 2092/2013

Fecha: 18-Nov-2013

III.3. Sobre el principio de celeridad en la administración de justicia

Por su parte el art. 178.I del citado texto constitucional, establece que la potestad de administrar justicia se sustentará entre otros en el principio de celeridad, en concordancia a ello el art. 115.II de la CPE, determina que: “El Estado garantiza el derecho al debido proceso, a la defensa y a una justicia plural, pronta, oportuna, gratuita, transparente y sin dilaciones”, señalado además en el art. 180.I de la CPE, el referido principio como específico de la jurisdicción ordinaria.

En concordancia con la citada norma constitucional, entendiendo que la administración de justicia debe ser célere y eficaz, exigiendo de los administradores de justicia de tramitar con la prontitud requerida asuntos sometidos a su conocimiento, tal cual reconoce el art. 3.7 de la Ley del Órgano Judicial (LOJ), establece que la celeridad comprende el ejercicio oportuno y sin dilaciones en la administración de justicia.

La jurisprudencia constitucional al referirse al principio de celeridad y con relación a los administradores de justicia determinó en la SCP 1485/2013 de 22 de agosto, que está vinculada con el derecho a la libertad, por lo que el órgano jurisdiccional tiene la obligación de tramitar la solicitud sin dilaciones indebidas, aun cuando no hubiere un término fijado por la ley; en torno a ello la SCP 0071/2012 de 12 de abril, dejó señalado que: “…la administración de justicia debe ser rápida y eficaz tanto en la tramitación como en la resolución de las causas, ya que las personas que intervienen en el proceso esperan una definición oportuna de su situación jurídica, máxime si está comprometido un derecho fundamental de primer orden como es el de la libertad”, estableciendo además la citada Sentencia Constitucional Plurinacional, citando las SSCC 0758/2000-R, 1070/2001-R y 0105/2003-R entre otras, respecto a los administradores de justicia y su relación con el principio de celeridad que el mismo: “…impone a quien administra justicia el deber jurídico de despachar los asuntos sometidos a su conocimiento sin dilaciones indebidas; exigencia que se hace más apremiante en aquellos casos vinculados a la libertad personal, toda vez que tales peticiones deben ser atendidas de forma inmediata si no existe una norma que establezca un plazo, y si existiera, el plazo deberá ser cumplido estrictamente”.