DECLARACIÓN CONSTITUCIONAL Plurinacional 0011/2014
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

DECLARACIÓN CONSTITUCIONAL Plurinacional 0011/2014

Fecha: 10-Mar-2014

III.2.

La descolonización, es la oposición a las prácticas coloniales, constituyéndose en un proceso de cambio sobre concepciones y prácticas dominantes instauradas desde el tiempo de la colonia; revalorizando nuestro proyecto de vida social, económica y política, partiendo desde la afirmación contundente de nuestras identidades culturales milenarias, en opinión de Reinaga “la masa colonizadora que sembró vientos de destrucción y crimen, era igual o peor que el hampa de la conquista…una ceguera de topos, crueldad de hiena y estupidez sin nombre caracterizan aquella sociedad… hoy es el reino de la miseria y la ignorancia, de la injusticia y la mendicidad”.

En cambio  debe tomarse en cuenta la hipótesis histórica  esgrimida por  Fausto Reinaga “nosotros sin pasar por la propiedad privada y sin padecer el suplicio de la 'lucha de clases', llegamos 10.000 años antes de cristo al socialismo científico. Nosotros no conocimos ni el feudalismo, ni capitalismo, ni imperialismo, ni dictadura proletaria. Nosotros, miles de años antes de Marx, Lenin, Mao, creamos la 'comunidad', base del comunismo; donde la ética cósmica era más que el 'imperativo categórico' del Occidente. El 'ama llulla, ama súa, ama khella', exigía a cada uno toda su capacidad productora, y satisfacía a todos todas sus necesidades. El hombre era la conciencia cósmica, el cosmos pensante; la más alta síntesis del universo y la naturaleza. El hombre nunca tuvo ante su inteligencia el 'problema de la muerte'. La vida era una continuidad infinita. El anciano al cuidar al niño se cuidaba a sí mismo y viceversa”.

Conforme el autor citado, nosotros no tenemos nada que envidiar a la cultura occidental europea o a EE. UU., pues nuestros antepasados tuvieron la capacidad de construir una sociedad donde no existía las asimetrías enormes entre los ricos y pobres, es decir (inexistencia de multimillonarios e indigentes) y en donde el hombre no tenía necesidad de explotar al hombre, sociedad que se gobernaba a través de sus autoridades propias en base a los mandatos “ama khella, ama suwa, ama llulla” máximos preceptos milenarios que se constituían en leyes universales de aquella sociedad.

Es esta perspectiva descolonizadora la que se encuentra en la base y fundamento filosófico de nuestra Constitución Política del Estado; que está presente desde el Preámbulo, en el que (Bolivia) desde el ímpetu de los pueblos indígenas, se alzan con fuerza al señalar: “Dejamos en el pasado el Estado Colonial, republicano y neoliberal.  Asumimos el reto histórico de construir colectivamente el Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario… comprometida con el desarrollo integral y con la libre determinación de los pueblos”.

En ese marco, la descolonización está expresamente prevista como la base de uno de los fines y funciones del Estado, cual es la de constituir una sociedad justa y armoniosa “cimentada en la descolonización, sin discriminación ni explotación, con plena justicia social, para consolidar las identidades plurinacionales y comunitarias.” (art. 9.1).

Pues si nuestros predecesores milenarios tenían una clara visión de construcción de la convivencia social comunitaria en base al respeto a la diversidad y con criterios de una identidad cultural colectiva; a partir de nuestro nuevo orden constitucional, precisamente esos principios y valores rectores tenemos que rescatar y re- proyectar desde nuestras comunidades hacia una alternativa de un nuevo sistema de vida (sumaj kausay), de ahí la necesidad de que la vida institucional del municipio se engrane con la vivencia sociocultural de las comunidades en el marco de la descolonización mediante la carta orgánica Municipal, a fin de que nuestra proyección no sea copia, sino propia desde las comunidades, los distritos y el municipio.

En esa línea el Municipio debe tener la suficiente capacidad de plantear su carta orgánica, más bien, un proyecto alternativo frente a las sociedades desarrollistas, consumistas y depredadoras de la madre tierra, del medio ambiente.  El nuevo modelo municipal por tanto, se presenta como un proyecto incluyente, alternativo, dirigido a toda la sociedad, a partir del kawsay, que refiere a las energías vitales (tierra, sol, aire y agua) expresadas a través de la cosmovisión de las comunidades milenarias, todo ello dinamizado como proyecto alternativo por la fuerza y la lucha de los pueblos indígenas. Afianzando la construcción de un nuevo modelo de sociedad plurinacional comunitario, para construir una sociedad de iguales, de verdadera hermandad, por cuanto en el ámbito de la producción de cartas orgánicas “el desafío principal no es hacer simplemente norma del municipio, sino el hacerlas con un contenido programático específico, bajo un manto epistemológico propio y una finalidad histórica concreta”.