SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0060/2013
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0060/2013

Fecha: 11-Ene-2013

III.3. Sobre el acceso a la justicia y al debido proceso vinculados al principio de celeridad

El principio de celeridad procesal en la administración de justicia tiene que hacer frente a la retardación de justicia como problema mayor; busca lograr que la justicia sea pronta y oportuna, sin dilaciones, en resguardo de los derechos y las garantías establecidas; éste se relaciona con los principios procesales de eficacia y eficiencia y estos a su vez configuran y hacen al principio de seguridad jurídica, que tiene por finalidad orientar y garantizar la estabilidad de las instituciones; la vigencia efectiva de la ley, y la oportunidad y prontitud en la administración de justicia, donde la autoridad judicial se erige en impulsor del proceso y garante de la celeridad procesal. El principio de celeridad se encuentra previsto en los arts. 178 y 180 de la Norma Suprema; 3.11 de la Ley del Tribunal Constitucional Plurinacional (LTCP); y 3.7 de la LOJ; así la SCP 1079/2012 de 5 de septiembre, estableció que: “En este contexto, es preciso mencionar que el principio de celeridad se encuentra relacionado con los principios procesales de eficacia y eficiencia como componentes de la seguridad jurídica, toda vez que, conforme razonó el Tribunal Constitucional de Bolivia mediante la SC 0010/2010-R de 6 de abril, la eficacia 'supone el cumplimiento de las disposiciones legales y que los procedimientos deban lograr su finalidad'; y la eficiencia, 'persigue acortar el tiempo de duración de los procesos y obtener una mayor certeza en las resoluciones, de manera que las personas obtengan un oportuno reconocimiento de sus derechos'; estos elementos forman parte del concepto de seguridad jurídica pues es a partir de ellos que logra alcanzarse la estabilidad de las instituciones y la vigencia auténtica de la ley, que se materializan en la oportunidad y prontitud de la administración de justicia a cuyo efecto deberá ser el administrador de justicia el encargado de impulsar el proceso y garantizar la celeridad procesal.

Ahora bien, conforme se ha establecido, la celeridad que debe caracterizar las actuaciones judiciales no se constituye en un fin, sino en el medio o mecanismo necesario para garantizar la efectivización o materialización de otros dos derechos fundamentales reconocidos por la Constitución Política del Estado y que forman parte de su esencia por su naturaleza social, democrática y de derecho: el debido proceso y el acceso a la justicia.

En este contexto y al tenor del art. 115.I de la CPE, se hace manifiesto el vínculo de conexitud existente entre el principio de celeridad y el debido proceso, cuando dicho precepto postula que toda persona será protegida en el ejercicio de sus derechos e intereses de manera oportuna y efectivamente por jueces y tribunales; por otra parte, del contenido del parágrafo segundo del mismo artículo, sostiene que el Estado garantiza el debido proceso y el acceso a una justicia pronta y oportuna 'sin dilaciones', estableciendo la directa relación que existe entre el principio de celeridad estudiado y el derecho de acceso a la justicia; de donde puede inferirse que cuando los administradores de justicia no cumplen con la tarea que se les ha encomendado dentro de los plazos previstos en el ordenamiento jurídico, provocando la extensión indefinida de los procesos sometidos a su conocimiento, ocasionan, con la falta de decisión sobre el litigio, lesiones a la seguridad jurídica, toda vez que la administración de justicia no puede ser entendida en sentido formal, sino que, debe trasuntarse en una realidad accesible y veraz, garantizada por el Estado a través de la Constitución Política del Estado…”.