La DCP 0009/2013 de 27 de junio, pronunciada dentro del control previo de constitucionalidad al Estatuto Autonómico Indígena Originario Campesino de Totora Marka, efectúa el análisis de dicho Estatuto, declarando la compatibilidad con la Constitución
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

La DCP 0009/2013 de 27 de junio, pronunciada dentro del control previo de constitucionalidad al Estatuto Autonómico Indígena Originario Campesino de Totora Marka, efectúa el análisis de dicho Estatuto, declarando la compatibilidad con la Constitución

Fecha: 27-Jun-2013

La interculturalidad por construir:

La interculturalidad por construir: Si bien el carácter plurinacional del Estado permite resolver los asuntos críticos pendientes heredados de un Estado colonial, el nuevo diseño constitucional debe complementarse con la interculturalidad como algo por construir; “algo por construir”, que supone rupturas, quiebres y replanteamientos como una finalidad.

Desde la primera perspectiva, implica una forma de relación intercultural entre sujetos “similares e iguales”, en términos fácticos. Esa relación intercultural entre la “similitud e igualdad”, radica en lo más sustantivo de la civilización, cosmovisión, historia y territorio. Porque la “interculturalidad”, se materializa cuando los “sujetos interculturales” comparten o son comunes en sus matrices civilizatorias, porque tienen en común sus “propias” formas o maneras de ver el mundo (cosmovisión), tienen historias comunes; y finalmente, comparten, ancestralmente, el espacio territorial, desde donde han resistido a la colonia.

Ahí radica, la interculturalidad efectiva, que tiene su explicación y fundamento en que los pueblos y naciones indígenas, tienen un origen común y cosmovisiones similares (no antagónicas); así, por ejemplo, en las tierras altas (por mencionar sólo algunas), se tiene por “tatas” (padres) y “mamas” (madres) a los astros, cerros o montañas, mientras que en las tierras bajas a los árboles o a los animales: En ambos casos forman parte del cosmos o la “pacha”, no están fuera de esta realidad; en tanto que en la concepción de occidente, el ser “divino” (que es uno y no dual) es “sobrenatural”; es decir, no es parte del cosmos; siendo, por tanto, lo auténtico y lo occidental diametralmente opuestos.

Una adicional cualidad de interculturalidad de los pueblos o naciones indígenas, son sus historias comunes, porque han compartido históricamente la invasión, colonización, sometimiento, resistencia y rebelión, de manera objetiva y subjetiva, a un orden colonial. Finalmente, la territorialidad es parte sustancial común, ya que estos pueblos han estado en estas tierras antes de la invasión occidental. De ahí que la “interculturalidad”, en su sentido textual, constituye un “relacionarse” entre los invadidos, colonizados y sometidos.

Como segunda forma de interculturalidad, se tiene a la “interculturalidad por construirse”, también denominada “interculturalidad crítica”, en la que interactúa la totalidad de la sociedad del país y se constituye en una finalidad, más que en una realidad concreta. De ahí que se proponen quiebres, rupturas y replanteamientos, debido a que la mayoría de la sociedad es portadora de la cultura occidental y colonial, no por culpa de ellos mismos, sino como herencia de muchos siglos.

“La interculturalidad por construir” tiene fundamento en la descolonización, la cual, conforme se ha visto, implica la reconstitución de los territorios, estructuras, instituciones, formas de vida, saberes y conocimientos de los pueblos indígenas, en coherencia con lo establecido por el art. 9.1 de la CPE, que busca la construcción de la sociedad justa y armoniosa, cimentada en la descolonización; finalidad que, como se ha señalado, supone rupturas; pues implica ir más allá de la relación “de respeto” entre culturas; pues dichas relaciones difícilmente podrán construirse si es que materialmente existe desigualdad entre ellas. Así, la cultura occidental representa el poder, porque tiene como sustento todo un aparato estatal colonial que aun pervive; mientras la cultura indígena está en su etapa inicial de recomposición o restitución; por lo tanto, representa lo contrario de la primera y, en esas circunstancias, difícilmente es posible hacer referencia a un “igual” reconocimiento de culturas; por ello mismo la construcción de la interculturalidad crítica será exitosa, en la medida en que se logre la reconstitución de los pueblos indígenas.

Teniendo esta realidad, que es innegable, la interculturalidad (entre los distintos y desiguales), se replantea de modo particular; toda vez que, los sometidos, necesariamente, deben acceder al “derecho de igualación”; operando la descolonización como un mecanismo de nivelación del indígena e irradiación hacia lo colonial. Así la “interculturalidad”, a la vez, se construye desde las naciones indígenas, modificando y sustituyendo valores y principios coloniales. Es así como se interpreta la interculturalidad propia, pensada, construida e irradiada hacia la cultura euro-céntrica.