DECLARACIÓN CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0027/2019
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

DECLARACIÓN CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0027/2019

Fecha: 24-Abr-2019

PREÁMBULO

Desde los primeros tiempos, nosotros los habitantes de Kaipependiguasu y Kaaguasu, siempre hemos tenido, y aún lo tenemos, una relación armónica con nuestro territorio porque lo comprendemos como el espacio sagrado donde están nuestros antepasados, nuestra historia de origen y es el lugar que nos permite una auténtica vivencia comunitaria en el cual todo interés colectivo adquiere importancia sobre lo individual. Es en este territorio que aprendimos a vivir en comunicación con nuestro entorno, es decir con los sitios y lugares hoy conocido como el Mbirivate, Yari, Tareiraivate, Guapaiguasu, Iguamirapïta, Tovatïkua, Yovatitindi, Taroviyemotimboa, Itapu, Ñutiguasu, Iroïsa, Iaku, Iemba, Yandurenda, Yanduiigua. Todos ellos, como elementos, nos proporcionaban energía para aspirar, soñar, vivir y recrear nuestra libertad y armonía plena, disfrutando nuestra vivencia material en equilibrio con lo no material. Por eso, nuestros antepasados, arraigados en esa forma de vida lucharon y defendieron sin tregua su condición de ser Iyaambae, entendida, comprendida y asumida como cuestión irrenunciable y así legarnos el modo de ser guaraní.

Cuando en una época, personas extrañas llegaron de otras partes del mundo, fueron recibidos amigablemente por nuestros antepasados. Pero esas personas confundieron la hospitalidad ofrecida para aprovecharse de la confianza, queriendo imponer un sistema de vida, forma de comprender la vida y la relación con el entorno diferente a la visión guaraní. Con el tiempo esas personas extrañas fueron quedando como dueñas de nuestras mejores tierras; crearon límites ajenos a nuestras formas de ocupación territorial, nos dividieron y nos hicieron creer que los guaraní estábamos en diferentes territorios a los cuales pusieron nombres extraños. Con el pasar del tiempo, nuestra fuerza fue diluyéndose porque aquellos no guaraní supieron disfrazarse y aliarse con nuestros vecinos para someternos hasta casi lograr arrebatarnos por completo nuestra condición de ser Iyaambae. Este indeseable hecho se atestigua por la suplantación de los nombres de nuestros tëtareta por otros muy extraños, y en lengua que no conocíamos, sobre todo carentes de significados, así como nuestras mejores tierras pasaron a ser ocupadas por grupos con otros intereses.

A principio de la década de los ochenta, iniciamos movilizaciones para reponer con fuerza nuestro modo de ser. Por eso tomamos la decisión de organizarnos en torno a una visión de unidad, buscar el bienestar para nuestras familias, la recuperación de nuestros territorios, recuperar nuestra lengua e identidad cultural. Definimos nuestra estrategia de desarrollo expresada en PISET (Producción, Infraestructura, Salud, Educación, Tierra-territorio). Planteamos mediante un Proyecto de Ley Indígena nuestra condición de Iyaambae. A partir de ese planteamiento abrimos nuevos caminos para que nuestros líderes indígenas hicieran conocer al país la necesidad de un nuevo Pacto entre todos los habitantes de Bolivia como idea precursora de una constituyente, la cual logra cristalizarse en la Nueva Constitución Política del Estado, que plasma uno de nuestros Derechos referido a la Libre Determinación. 

La Nueva Carta Magna define a Bolivia como un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrático, intercultural, descentralizado y con autonomías que se funda en la pluralidad y el pluralismo político, económico, jurídico, cultural y lingüístico, dentro del proceso integrador del país (Art. 1). Para la nación guaraní, el nuevo contexto jurídico es uno de sus aportes para una profunda transformación política, económica, social y cultural de Bolivia. En ese marco, se inicia un proceso revolucionario y dinámico para efectivizar la autonomía indígena que responda a las aspiraciones de nuestras comunidades guaraní.