SENTENCIA T-390 DE 2025
Corte Constitucional de Colombia

SENTENCIA T-390 DE 2025

Fecha: 24-Sep-2025

Colectivo de abogados y abogadas José Alvear Restrepo – CAJAR y UNIPA

El 24 de octubre de 2024, el CAJAR y la UNIPA respondieron a las preguntas de la Corte. Estas organizaciones presentaron un documento con la siguiente estructura: (i) la naturaleza desde el sentir y pensar Inkal Awá; (ii) respuesta formal al requerimiento sobre un mapa en formato Word, donde se localicen los episodios más graves de derrames de petróleo que han afectado al territorio del pueblo Awá; (iii) propuesta de medidas de reparación o remedios judiciales adecuados para subsanar los daños y afectaciones alegadas; y (iv) pronunciamiento frente a algunas de las pruebas trasladadas por la Corte Constitucional en el marco de los requerimientos formulados a las demandadas y vinculadas.

A manera de aclaración previa, estas organizaciones afirmaron que el petróleo de la nación es el que actualmente tiene contaminados a los resguardos indígenas del pueblo Awá. Con independencia de las causas, es el crudo de la nación el que se encuentra en las fuentes hídricas. Además, la extracción y transporte de este hidrocarburo no ha generado ingresos ni ha contribuido a su desarrollo. Por el contrario, ha afectado de manera grave el ecosistema en el que habita el pueblo Awá.

(i)                 La naturaleza desde el sentir y pensar Inkal Awá

El CAJAR y la UNIPA explicaron que el pueblo Inkal Awá, conocido como "gente de la selva", mantiene una relación profunda y ancestral con la naturaleza, pues la consideran como fuente de vida, conocimiento y alimento. La naturaleza para ellos es protectora y orientadora, y su cuidado se rige por los principios de la Ley de Origen: armonía, equilibrio y respeto.

Estas organizaciones manifestaron que el territorio Awá, o Katsa Su, es un espacio sagrado con abundantes fuentes hídricas y hogar de los cuatro mundos de su cosmovisión: el mundo de abajo, el mundo de los vivos, el mundo de los muertos y el mundo de los dioses. Este territorio es visto como un ser sintiente y multidimensional, donde cada elemento —animales, agua, árboles, alimentos y espíritus— forma un tejido de relaciones que merece respeto.

En línea con lo anterior, el CAJAR y la UNIPA señalaron que los Awá consideran que los ríos, lagunas, quebradas y cuevas son sagrados, pues son sitios asociados a un profundo valor cultural y espiritual. Dañar estos lugares puede desequilibrar su relación con la naturaleza y resultar en sanciones espirituales. De esta manera, los derrames de hidrocarburos en su territorio se entienden como una desarmonía y ruptura en su relación con los seres vivos y espíritus de la selva.

(ii)              Respuesta formal al requerimiento sobre un mapa en formato Word, donde se localicen los episodios más graves de derrames de petróleo que han afectado al territorio del pueblo Awá.

El CAJAR y la UNIPA realizaron una aclaración previa: para elaborar estos mapas se basaron en la respuesta de CENIT en el caso 03829924, junto con fuentes secundarias de entidades como el IDEAM y el IGAC. Además, mencionaron que ha habido inconsistencias respecto los datos sobre los derrames, pues en un principio las entidades mencionaron que hubo 446 eventos de derrames de petróleo entre 2014 y 2024. No obstante, en las respuestas a los requerimientos realizados por la Corte, CENIT señaló que registraron 1058 eventos de pérdida de crudo en el OTA, y la ANLA contabilizó 1034 derrames.

Localización de los episodios de derrames de petróleo más graves para el territorio Awá

Para el CAJAR y la UNIPA, el ecosistema del bosque húmedo tropical del territorio Awá se caracteriza por una alta pluviosidad, pendientes pronunciadas y escorrentías intensas, lo que facilita la propagación de la contaminación por el crudo derramado. En ese sentido, este hidrocarburo penetra el suelo y se filtra hasta las fuentes hídricas cercanas, mientras que las fuertes lluvias dispersan la contaminación hacia quebradas y ríos. Además, las prácticas de control en las que queman el crudo liberan gases tóxicos que, al mezclarse con el ciclo de evapotranspiración, se convierten en lluvia ácida que afecta la calidad del agua lluvia que justamente usa y consume el pueblo Awá.

El CAJAR y la UNIPA manifestaron que el análisis de estos episodios de derrames se realizó con base en la información de CENIT que reportó 446 puntos contaminados. De estos datos, se concluyó superficialmente que el mayor impacto radica sobre el recurso suelo, ya que, el derramamiento de petróleo incide directamente sobre éste.

Mapa 1: muestra la localización puntual del territorio indígena del pueblo Awá, el recorrido del OTA, los 20 resguardos demandantes y la localización de los eventos de derrame de crudo de acuerdo con las coordenadas enviadas por CENIT. En el mapa se ubicaron unos puntos de amarillo que es donde ocurrieron los derrames de petróleo dentro del territorio indígena del pueblo Awá.

Mapa 2: muestra los puntos donde se han instalado válvulas ilícitas en el OTA, según la información de CENIT. En este punto, el CAJAR y la UNIPA aclaran que, para ocultar la evidencia del derrame, se recurren a prácticas como la quema del crudo derramado, lo cual libera gases tóxicos que contaminan el aire y afectan la salud de las personas que habitan esas zonas. Esta contaminación también compromete los cultivos agrícolas que consumen las familias. Además, la inacción del Estado y de la empresa accionada ha fortalecido las acciones de los actores armados, pues se lucran con el robo del hidrocarburo.

Mapa 3: ubica otros tipos de derrames importantes de crudo, entre ellos los atentados terroristas al oleoducto, las fallas operativas y la intervención de terceros no voluntaria. Los atentados terroristas suelen ocurrir a través de artefactos explosivos y pueden provocar incendios y explosiones secundarias. Este tipo de atentados generan un impacto devastador en el medio ambiente, pues contamina ríos, humedales, suelos, aire, flora y fauna local.

Mapa 4: representa las áreas donde, de acuerdo con las coordinadas de CENIT, se identifican las afectaciones al suelo por derrames de petróleo. Los íconos rojos indican los puntos exactos, y las áreas más críticas son Inda Sabaleta, Arenal, Inda Guacaray, Sangulpí Palmar, Guelmambí El Bombo, entre otros. El crudo derramado contamina fuertemente el suelo, pues disminuye su capacidad de absorber y retener agua y nutrientes esenciales para la agricultura y la vegetación. Esto resulta en que el suelo se vuelve tóxico, lo que provoca la pérdida de la biodiversidad y la muerte de microorganismos que juegan un rol en la fertilidad del suelo. Además, esto afecta la agricultura de subsistencia y de pequeña escala, así como la producción pecuaria, pues los animales que consumen plantas o agua contaminada sufren de envenenamientos, enfermedades o la muerte.

Mapa 5: indica el impacto en el suelo y los cuerpos de agua por los derrames de crudo. Esto muestra una gran vulnerabilidad del territorio Awá, pues los impactos están localizados en áreas cercanas a los cuerpos de agua o directamente sobre estos. Esto no sólo afecta la biodiversidad, sino también la posibilidad de que el pueblo Awá pueda utilizar el agua y el suelo para su pervivencia.

Mapa 6: ilustra los impactos de los derrames de crudo en el territorio del pueblo Awá. Estos derrames han afectado diversos recursos naturales o bienes comunes claves para la pervivencia de las comunidades y su cosmovisión.

Mapa 7: representa la información de las subzonas hidrográficas presentes en el departamento de Nariño. La problemática relacionada con el derrame de crudo se localiza principalmente en la subzona hidrográfica del río Güiza, Alto Mira. Esta cuenca se caracteriza por su biodiversidad y la presencia de comunidades indígenas y afrodescendientes. Esta subzona hidrográfica está ubicada en una de las regiones más lluviosas del mundo, lo que propicia la existencia de selvas tropicales húmedas que albergan una gran diversidad biológica. La cuenca es un refugio para una amplia variedad de especies de flora y fauna, muchas de estas endémicas o en peligro de extinción. Los ecosistemas de la región incluyen desde bosques de niebla en las partes altas hasta zonas de manglares y estuarios en las partes bajas de la cuenca del río Mira. Investigaciones adelantadas por el Instituto Humbolt han identificado que la región es reconocida por su alta biodiversidad, de manera que alberga especies endémicas de flora y fauna en peligro de extinción. Las cuencas de los ríos Güiza y Alto Mira son una de las zonas más ricas en biodiversidad en el mundo. La vegetación predominante es de selva húmeda tropical, con una gran variedad de árboles, plantas medicinales y maderables.

Mapa 8: ilustra los derrames de crudo y la zonificación climática. Las zonas más afectadas por los derrames son zonas con los climas más húmedos y lluviosos de Colombia. De esta manera, la alta pluviosidad de la zona contribuye a que este crudo derramado se disperse de manera rápida en las subcuencas.

Mapa 9: abarca los biomas presentes en el territorio Awá, caracterizados por albergar una gran diversidad biológica y cultural. Estos biomas varían en altitud, temperatura, precipitación y tipos de suelo, lo cual los hace altamente vulnerables a los derrames de petróleo. La densa vegetación y las lluvias constantes resultan esenciales para la regulación climática y conservación de especies endémicas. Sin embargo, el crudo ha contaminado el suelo y el agua, y ha destruido hábitats naturales.

Mapa 10: ilustra los derrames de crudo sobre las diversas capas de coberturas de tierra. Estas incluyen ecosistemas como bosques húmedos, tropicales y áreas agrícolas, que son vulnerables a la contaminación por hidrocarburos debido a su proximidad con infraestructuras como los oleoductos y las áreas de explotación petrolera. Especialmente se observa que los resguardos tutelantes se encuentran principalmente en bosques y áreas seminaturales, así como territorios agrícolas ricos en agua y biodiversidad. En ese sentido, los derrames de petróleo han significado grandes pérdidas naturales y la contaminación de ecosistemas estratégicos a nivel ecosistémico y cultural.

Mapa 11: ilustra las áreas destinadas a la preservación, restauración y uso productivo, según sus clasificaciones. Esto muestra que el territorio Awá alberga una amplia extensión de áreas dedicadas a la conservación, donde habitan numerosas especies endémicas de flora y fauna que deben ser protegidas como patrimonio regional y nacional.

Mapa 12: ilustra la localización de los derrames de crudo y la caracterización biológica en el territorio Awá de Cuayquer del Alto Albí. En cuanto a su riqueza ambiental, se registraron un total de 41 especies de aves, representadas en 10 órdenes y 21 familias, de las cuales 2 se encuentran en las categorías de amenaza. Además, se registró la rana diablito que está en la categoría de casi amenazada. En suma, esta área cuenta con una alta diversidad de flora y fauna nativa, probablemente más amplia de lo que se ha estimado.

En cuanto a los demás resguardos priorizados y afectados por el derrame de crudo, los registros con los que se cuentan hasta el momento indican que al menos 12 especies de flora, aves, mamíferos y anfibios se encuentran en estado de vulnerabilidad y 13 especies se encuentran en peligro. Si bien esta situación no se explica solamente por los derrames de crudo, si es uno de los principales agravantes, pues contribuye significativamente al desplazamiento o muerte de muchas especies de flora y fauna.

Síntesis de los daños desde la perspectiva del CAJAR y la UNIPA

                           i.            Daños y afectaciones hídricas y relacionadas

Las fuentes hídricas están contaminadas, pero el pueblo Awá las sigue usando para consumo, recreación y tareas domésticas. Las especies más afectadas son: el sábalo, la mojarra, la guaña, la sandía, la chala, la guabina, el dentón, la sabaleta, el camarón de agua dulce, la iguana, entre otros. Además, varias especies de anfibios y reptiles también se han visto afectadas, como las iguanas, chasqueros, aves, mamíferos como la nutria, entre otros.

La contaminación por el crudo genera que las especies acuáticas presenten picadas, manchas rojas, sangrados o con fuertes aromas al hidrocarburo, por lo que no resultan aptas para su consumo. Incluso, algunos peces empiezan a oler a petróleo luego de que se cocinan.

Las aguas lluvia vienen contaminadas, pues en los tanques de recolección se ha encontrado cenizas y polvillo.

                        ii.            Daños y afectaciones al suelo

La tierra contaminada afecta la fertilidad del suelo, lo que impide el crecimiento de cultivos y la producción agrícola. Además, la quema de petróleo de las refinerías ilegales o los incendios también afectan el suelo.

                      iii.            Daños y afectaciones a la salud

Aumento de enfermedades gastrointestinales, caída del cabello, problemas dermatológicos, cáncer y enfermedades respiratorias, desnutrición de mujeres embarazadas y niños, problemas de desarrollo fetal, pérdida de memoria y afectación en el desarrollo cognitivo de los niños. 

                       iv.            Daños y afectaciones a la medicina tradicional y espiritual

Pérdida de plantas medicinales, desaparición de espíritus guardianes de los ríos y desaparición de fauna sagrada para el pueblo Awá.

                         v.            Daños y afectaciones a la soberanía alimentaria

Afectaciones en la pesca y la agricultura. Frente a la pesca, tanto los estanques de peces como aquellos que habitan en los ríos y quebradas están contaminados o presentan condiciones que los hacen no aptos para el consumo.

Frente a la agricultura, el crudo en el agua de riego y la quema de espacios afecta los cultivos. Esta agua contaminada genera enfermedades en los animales de granja (pollos, gallinas, cerdos), lo que impide su consumo y afecta los proyectos productivos de las familias. Lo mismo sucede con los cultivos de chiro, plátano, cacao y caña de azúcar.

                       vi.            Otros daños y afectaciones

Contaminación atmosférica; contaminación de bienes muebles, inmuebles y bienes de uso público; y afectaciones diferenciadas en las mujeres, niñas y niños.

(iii)            Propuesta de medidas de reparación o remedios judiciales adecuados para subsanar los daños y afectaciones alegadas.

Este apartado, el CAJAR y la UNIPA exponen las medidas de reparación integral y remedios judiciales que, en conjunto con el Pueblo Awá, se consideran necesarias para reparar los daños y afectaciones señalados en el marco de la acción constitucional.

a.      Protección de la salud pública

El pueblo Awá requiere un plan de choque frente a los derrames de petróleo en su territorio. Se requieren acciones que permitan detectar los riesgos asociados al consumo de agua contaminada en la salud de las personas del pueblo Awá y evitar que la comunidad siga consumiendo agua, alimentos y use elementos contaminados que resulten peligrosos.

b.      Fortalecimiento de la soberanía y autonomía alimentaria

Se necesitan tomar medidas para identificar y evaluar los niveles de contaminación en las fuentes hídricas. Se debe contribuir a la prevención de alimentos contaminados y enfocar los esfuerzos productivos en sectores y zonas con menores riesgos de contaminación por hidrocarburos.

c.       Protección de los ecosistemas y biodiversidad

Se deben adoptar medidas enfocadas en la limpieza, remediación, restauración y monitoreo de los ecosistemas, con el fin de identificar y mitigar los mayores daños al ecosistema. Esto permitiría garantizar la supervivencia de las especies y la conservación de los bienes comunes que son esenciales para el equilibrio ecológico y de la cultura indígena Awá.

d.      Salvaguardia de la medicina ancestral

Es fundamental tomar medidas de protección de las fuentes hídricas que no se encuentren contaminadas al interior del resguardo, a fin de proteger estos bienes esenciales para la salud y el bienestar de la comunidad. Asimismo, se deben realizar acciones de protección a los saberes ancestrales que se tienen y que han venido desapareciendo con el desequilibrio ecosistémico.

e.       Derecho al agua apta para el consumo humano

La supervivencia de los Awá como pueblo indígena pasa por ordenar el diseño y/o la implementación de medidas de política pública ambiental que garanticen su derecho al ambiente sano y el acceso a los cuerpos de agua limpia.

f.        Prevención de impactos acumulativos

Los derrames de petróleo no solo generan daños inmediatos, sino que sus efectos pueden ser acumulativos con el tiempo. Por tal razón, es imperativo tomar medidas de carácter administrativo - ambiental que respondan a la identificación y actualización de los impactos de la operación petrolera en su contexto biótico, abiótico, socioeconómico y paisajístico.

Con base en las pretensiones de la tutela y las propuestas de medidas de reparación, el CAJAR y la UNIPA consideran que es imperativo ordenar lo siguiente (presento un resumen de las órdenes):

El CAJAR y la UNIPA solicitaron que todas las medidas decretadas por la Corte cuenten con la participación de la UNIPA. Además, solicitaron lo siguiente:

a.       Al Ministerio del Interior que la implementación de todas las órdenes de la acción de tutela debe contemplar los escenarios de riesgo a que se van a exponer los miembros de la UNIPA, tanto en el trámite de la tutela, así como en los posteriores escenarios de riesgo que surjan con ocasión a la implementación de medidas que busquen la restauración del territorio por la problemática aquí planteada.

b.      A la Defensoría del Pueblo con el fin de llevar a cabo labores de verificación de las órdenes judiciales que en el marco de este proceso sean determinadas por la Corte Constitucional.

c.       En garantía de la implementación de las diferentes medidas, solicitamos que aquellas que las entidades involucradas en el litigio, puedan generar un canal de comunicación y articulación activa con la Defensoría del Pueblo.

d.      Al Gobierno Nacional la promulgación de un decreto que busque la protección ambiental y cultural del Katsa Su, reconociendo la importancia que tiene este territorio ancestral para el equilibrio ecosistémico de la región del pacífico nariñense y la cantidad de biodiversidad que alberga en su interior.

e.       Que las medidas adoptadas en el marco de esta acción judicial sean inter comunis bajo el entendido de que el Katsa Su es un territorio más amplio y que las afectaciones por derrames de crudo en Tumaco, Barbacoas y Ricaurte desbordan los 20 resguardos demandantes.

f.        A la Corte Constitucional que considere tanto las entidades previamente señaladas, como las demás que puedan concurrir en competencias, para que en virtud del principio de colaboración puedan llevarse a cabo las medidas de reparación integral que en el marco de este litigio se determinen.

(iv)             Pronunciamiento frente a algunas de las pruebas trasladadas por la Corte Constitucional en el marco de los requerimientos formulados a las demandadas y vinculadas.

La CCJ y la UNIPA afirmaron que las respuestas de las entidades señaladas presentan diversos problemas. Estos son:

a.       Falta de transparencia y fiabilidad de los datos: las diferencias en el número de eventos reportados reflejan una falta de consistencia y claridad en la información. Esto pone en duda la transparencia de las empresas y las entidades responsables del manejo del OTA. Además, esto dificulta la adecuada evaluación del daño ambiental.

b.      Subestimación del impacto ambiental: dado que al principio reportaron 446 eventos y luego afirmaron que hubo más, es posible que las acciones de respuesta hayan sido insuficientes para abordar la verdadera magnitud del problema.

c.       Confusión y descoordinación institucional: las diferencias entre las cifras reportadas por CENIT y ANLA generan preocupación sobre la coordinación y eficiencia en la gestión de emergencias ambientales. Esta falta de alineación entre entidades clave es posible que haya provocado retrasos en la adopción de medidas correctivas y en la aplicación de sanciones adecuadas.

Además, el CAJAR y la UNIPA adviertieron otros problemas relacionados con el OTA, los cuales son:

a.       El alcance limitado del Plan de Manejo Ambiental (PMA). Las organizaciones afirman que el PMA no abarca la totalidad del ciclo de vida del proyecto ni la totalidad de los riesgos ambientales asociados. En ese sentido, consideran que lo más adecuado es exigir la licencia ambiental. Si bien el Estado con el régimen de transición no les exigió una licencia ambiental, esto solo representa la inacción del Estado para proteger el medioambiente y al pueblo Awá.

b.      Incumplimiento normativo y legal relacionado con la exigencia de la licencia ambiental. Las organizaciones afirman que la licencia ambiental es obligatoria para ciertos proyectos de mayor impacto, según el Decreto 1076 de 2015. Si se les exigiera la licencia ambiental, se les podría obligar a hacer la inversión forzosa del 1% que dispone el decreto mencionado para aquellos proyectos que usan fuentes hídricas.

c.       La falta de participación de las comunidades y la consulta previa. Las organizaciones afirman que como el proceso de licenciamiento ambiental no se adelantó, nunca se llevó a cabo la consulta previa, lo cual vulnera los derechos de las comunidades étnicas afectadas por el OTA. Además, este licenciamiento ambiental no se realizó porque se consideraba que las comunidades no hacían parte de las áreas de influencia directa e indirecta del proyecto.

d.      Falta de supervisión y control estatal. Dado que el Estado no le ha exigido la licencia ambiental, el PMA tiene un menor grado de control y seguimiento por parte del Estado, lo que se traduce en mayores riesgos ambientales sin una adecuada mitigación. Además, las organizaciones afirman que la ANLA omite realizar sus labores de seguimiento y control que están previstas en el art. 2.2.2.3.9.1. del Decreto 1076 de 2015.

Anexos: documento de Word con los 12 mapas mencionados en este resumen.