AMPARO DIRECTO 363/2014. 9 DE ABRIL DE 2015. UNANIMIDAD DE VOTOS. PONENTE: RAMÓN OJEDA HARO. SECRETARIO: DAVID ACOSTA HUERTA.
Suprema Corte de Justicia de la Nación

AMPARO DIRECTO 363/2014. 9 DE ABRIL DE 2015. UNANIMIDAD DE VOTOS. PONENTE: RAMÓN OJEDA HARO. SECRETARIO: DAVID ACOSTA HUERTA.

Fecha: 29-Ene-2016

C Emisiones De Los Elementos Policiacos Y

d) Dictámenes periciales números 6584/2011, 6585/2011, 6586/2011 y 6598/2011, emitidos por los psicólogos adscritos a la Dirección de Criminalística y Servicios Periciales de la Procuraduría General de Justicia del Estado, a **********, **********, ********** y **********.

e) Diligencias de inspección ocular realizadas por el agente del Ministerio Público investigador, a un tolete, tipo abatible en material de acero; así como a un vehículo marca **********, tipo **********, color **********, placas de circulación **********, del Estado de Nuevo León, número de serie **********, lo mismo que al domicilio ubicado en calle **********, número **********, colonia **********, en San Nicolás de los Garza, Nuevo León.

Con esos medios de prueba, ponderados por el Magistrado responsable, adminiculados y relacionados entre sí, en términos de los artículos 319, 321, 323, 325 y 327 del Código de Procedimientos Penales del Estado de Nuevo León, estimó resultaban aptos y suficientes para tener por acreditado el delito de robo con violencia calificado, cometido en perjuicio de **********, **********, **********, **********, ********** y **********, previsto por el artículo 364, en relación al 371 y 374, fracción II, del Código Penal para el Estado de Nuevo León; así como la responsabilidad plena del quejoso en su comisión, en términos de la fracción I del artículo 39 del citado código punitivo local, al haber realizado en forma personal y directa, la conducta que derivó en el apoderamiento de credenciales de elector a ********** y **********, además de un bastón retráctil en color negro; a ********** un teléfono celular marca LG, modelo T300 y un bastón retráctil en color negro; a ********** un teléfono celular Blackberry, modelo Storm2, una cartera en piel, color negra, que contenía su credencial de elector, licencia de conducir y la cantidad en efectivo de siete mil quinientos cincuenta pesos; a ********** un teléfono Blackberry, modelo curve, una cartera en material de tela color azul, que contenía su credencial de estudiante de la UANL y la cantidad de doscientos pesos; por último, a ********** un celular marca Nokia, modelo 5530, su credencial de elector y la cantidad de mil pesos; bienes muebles y numerario que le eran ajenos, acción de apoderamiento que realizaron sin el consentimiento de quien tenía derecho disponer de ellos, en el caso, **********, **********, **********, **********, ********** y **********.

De igual forma, el ad quem estimó que de igual modo en el caso, se actualizaba la calificativa de violencia moral, al evidenciarse que el impetrante al ejecutar la conducta que se le reprocha, simulaba portar una pistola entre sus ropas, específicamente en la espalda baja, al mismo tiempo que aparentaba hablar con una persona por medio de un radio de comunicación denominado Nextel, logrando amedrentar a los denunciantes.

Asimismo, estimó en la sentencia reclamada que se tuvo por actualizada la calificativa del delito prevista en la fracción I del artículo 374 del Código Penal para el Estado, toda vez que de los medios probatorios se desprende que para cometer el robo, el sujeto activo se introdujo al interior de una vivienda habitada, ubicada en calle **********, número **********, colonia **********, en San Nicolás de los Garza, Nuevo León, específicamente al área del porche, considerándose ésta como parte integrante de dicha vivienda.

Bajo ese contexto, el Magistrado de apelación estimó acreditado el delito de robo con violencia calificado, previsto en el artículo 364, en relación con el 371 y el 374, fracción I, del Código Penal vigente para el Estado, perpetrado el ocho de marzo de dos mil once, en perjuicio de **********, **********, **********, **********, ********** y **********; es decir, el ilícito derivado de **********, averiguación previa número **********.

Luego, el ahora impetrante del amparo en sus conceptos de violación, por lo que hace al ilícito en estudio, adujo esencialmente que la responsable no entra al estudio de las constancias obrantes en autos de forma adecuada, puesto que las mismas no son suficientes para acreditar su responsabilidad en los delitos de robo con violencia; que indebidamente se otorga valor probatorio a lo atestado por los ofendidos, puesto que en ningún momento lo identificaron como la persona que cometió el hurto, dado que no se les fue mostrado físicamente al momento de rendir sus respectivas emisiones ministeriales, sino que el reconocimiento lo realizaron por medio de fotografías, lo cual no es el medio probatorio idóneo para identificar a una persona; asimismo, alega que por lo que hace a **********, en su primera declaración no hizo alusión a que la persona que cometió el hecho delictuoso, haya colocado una de sus manos en la espalda a la altura de la espalda (sic), sino hasta su segunda emisión, además de que ninguno de los pasivos explican por qué suponían que portaba un arma de fuego.

Sin embargo, este Tribunal Colegiado al ejercer el control de convencionalidad en materia de derechos humanos, considera fundados esos motivos de disenso, aunque suplidos en su deficiencia, conforme lo dispone el artículo 79, fracción III, inciso a), de la Ley de Amparo vigente.

Resulta oportuno señalar de inicio los antecedentes del caso, a fin de que resulte claro en qué consiste la violación que en el caso se presenta, refiriéndonos a las constancias tal y como aparecen glosadas a la averiguación, las cuales se enuncian a continuación.