SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1128/2019-S2
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 1128/2019-S2

Fecha: 23-Dic-2019

Este problema viene del anterior capitán, yo he asumido esa carga, primero ha ido a demandar a comunarios de esta comunidad, pasando por nuestra autoridad, diciendo que el comunario ha ido a poner espinas en su baño.

Este problema viene del anterior capitán, yo he asumido esa carga, primero ha ido a demandar a comunarios de esta comunidad, pasando por nuestra autoridad, diciendo que el comunario ha ido a poner espinas en su baño. Todo buscaba el pretexto contra la comunidad. De allá (la Policía) han dado parte para que venga a llevarlo al comunario, después ya había otra demanda ya era por el robo de choclo, otra vez la denuncia en la Policía, después había ya otra demanda contra su hermano ya; sin conocimiento de nosotros estaba la demanda que lo quería matar. Todo de ahí empezó, tenía un perro  malo que no atajaba de los comunarios, hay un camino que pasamos siempre, camino principal, al perro no lo atajaba él (German Sellis Mercado). Dentro de los potreros de él esta nuestro tanque de agua que consumimos nosotros, él ya no quería dar el paso para que haga el mantenimiento los comunarios, se mezquina, ya no quiere ya que pasemos por ahí, y así que los comunarios no pasaban. Entonces, en una reunión queríamos arreglar de ‘abuenas’ hemos leído una acta, las señoras (Nidez y Lisbeth Cordero Jurado) no paran aquí, solamente él, su cuñada y su esposa paran en Yacuiba, ellas no creían que su esposo hacía eso, se han alterado en la reunión y nos han denunciado que nosotros no les hemos dado ni palabra, en contra de nosotros siendo que ellos no querían escuchar, aparte de eso al comunario lo ha corrido con el perro en la noche, como hay perros que comen choclo ha pensado que era el comunario. (…) De ahí ha empezado ya, y después nos han amenazado que iban a traer Fiscalía, que tenían abogados, que nosotros no sabíamos, nos ha tratado. Nosotros nos hemos cansado de llamar a reunión, eran unas tres veces la reunión, son varias veces para hacer la resolución, ya hemos hecho conocer a diferentes autoridades cómo podía ser, si podíamos demandar o qué podíamos hacer; entonces hemos ido a consultar todavía allá a la Fiscalía qué podíamos hacer, entonces ellos dicen ‘de acuerdo a usos y costumbres pueden proceder’ entonces hemos hecho eso haciendo avisar a todas las instancias que están. Hemos dado un plazo, dos veces hemos dado plazo que desaloje antes de expulsarlo, nada, entonces seguía demandándonos, pura audiencia todo esos meses, hemos ido todos los comunarios a la audiencia. Ahí pasó que más lo entendían a ellos, a los que nos han demandado, no nos daba importancia ya el Juez. La fiscalía no tanto, el otro (Juez de Garantías) no entendía como era la justicia comunitaria, llamaba a otro abogado (preguntando) si era justo lo que estábamos haciendo, si no existía justicia comunitaria, todo eso. (…) De ahí venia pasando, un mes estaba afuera y después de un mes ha regresado, un atropello nuevamente ‘que tengo mi abogado, todo era su Juez, dejó la vaca todo nosotros se lo hemos atendido cuando le hemos expulsado, las vacas estaban ahí, le hemos cuidado un mes el ganado, no hemos sido tan malos porque los animales no tienen la culpa, el agua se estaba secando entonces le hemos largado al cerro donde es de él, entonces, su abogado me ha hablado, nuevamente había puesto en conocimiento que le hemos robado su ganado. Nuevamente han entrado, no queríamos hacer entrar, y vienen los policías y dicen ‘déjelo no se haga más problemas’ entonces le hemos dejado el paso y hasta el momento sigue ahí, no le hemos molestado más (…) es como un propietario, que tenía sus papeles que nosotros no podíamos hacerle nada, nosotros no somos autoridad para él, no da ni un peso a la comunidad, de todo nos ha dicho ‘estos guaraní que saben’. Todo nos amenazaba, como se dice ‘Yoparareko’ nosotros le teníamos lástima, pena, pero él no se tiene lástima”. (Loc. Cit. Lucinda Potti Meriles).