ENTENCIA CONSTITUCIONAL Plurinacional 1156/2019-S2
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

ENTENCIA CONSTITUCIONAL Plurinacional 1156/2019-S2

Fecha: 31-Dic-2019

¡…hágalo…! me dijo y lamentablemente nosotros hemos ido mis hermanas y yo, y mi suegro me dijo ‘desde más allá es, para que vamos estar peleando, un poquito más recorremos para no pelear con los chambis’ y fui a cocinar y cuando vuelvo mi suegro había estado parado llorando, el tractorista parado, entonces y le pregunte ¡…porque estas llorando papi…!, lamentablemente doña Patricia con su hijo a la policía había mandado para que suspenda y el joven a mi suegro le había agarrado de su pecho, le había jaloneado de eso estaba llorando. Esa noche poco hemos trabajado, el otro vecino se ha opuesto porque no tenemos acta de conformidad, el tractorista también me dijo ¡…en vano no voy a venir, tienes que pagarme de lo que he venido, el diésel también se gasta…! por eso esa noche nosotros hemos cultivado con mi hermana  casi cuatro hectáreas y de eso nos fue a demandar hasta el juez agrario la Patricia, la Lidia, la Marcela mintiendo diciendo que somos de otro lado que estamos avasallando

“…nosotros sembrábamos para, pero no teníamos actas de conformidades y no sabíamos desde dónde nos corresponde; el otro rancho estaba así solo, por tal motivo yo le dije a mi suegro, ‘papi donde  siempre nos corresponde’ porque yo me he cansado sembrando con mis hijos pequeños, ‘porque no sembramos papi quinua, por lo menos para comer puede haber’. Por tal motivo nos ha reunido a toda la familia junto con las señoras. Como dijo mi esposo, nos ha hecho ver alrededor y como es tercera edad, mi suegro sabía desde donde también pasteaban los ganados, los ganados no tienen frontera de los vecinos pasaban poco, yo siempre he respetado a las señoras. A doña Patricia yo le dije ‘hermana porque no nos cultivamos porque no nos sembramos’, ella dijo ‘si hay que sembrar’, no había tractorista era buscado unos cuantitos tenían tractor, entonces yo le hable a unos de los tractoristas, entonces yo le hable a doña Patricia ‘tal noche tal día va a venir el tractorista y podemos ir a cultivar’, el tractorista fue más antes y corrí a su casa y le dije que esta noche tenemos que cultivar, entonces ella ya cambio, es casada, y ella me dijo que hablo con su esposo que está en Argentina y le dijo ¡…a qué te estas metiendo!, y le dije que esta noche yo hare cultivar y me respondió ¡…voz también a que te estas metiendo…, el diony (Jhonny) que haga cultivar!, ¡…el dioni no tiene dinero! le dije, ¡…hágalo…! me dijo y lamentablemente nosotros hemos ido mis hermanas y yo, y mi suegro me dijo ‘desde más allá es, para que vamos estar peleando, un poquito más recorremos para no pelear con los chambis’ y fui a cocinar y cuando vuelvo mi suegro había estado parado llorando, el tractorista parado, entonces y le pregunte ¡…porque estas llorando papi…!, lamentablemente doña Patricia con su hijo a la policía había mandado para que suspenda y el joven a mi suegro le había agarrado de su pecho, le había jaloneado de eso estaba llorando. Esa noche poco hemos trabajado, el otro vecino se ha opuesto porque no tenemos acta de conformidad, el tractorista también me dijo ¡…en vano no voy a venir, tienes que pagarme de lo que he venido, el diésel también se gasta…! por eso esa noche nosotros hemos cultivado con mi hermana  casi cuatro hectáreas y de eso nos fue a demandar hasta el juez agrario la Patricia, la Lidia, la Marcela mintiendo diciendo que somos de otro lado que estamos avasallando…” (sic [Vicenta Márquez Aviza de Romero, Rio Mulato, 4 de septiembre de 2019]).

Posteriormente a esta etapa de siembra en el contorno de Uracaya, se indica que los barbechos de German Romero Miranda, ingresaron al medio de la sayaña sobre los predios de las otras familias (familia Romero Ramos y familia Flores Romero). Debido a que la tierra es colectiva y solo existen posesiones familiares, los límites específicos de las parcelas que pertenecían a la familia Romero Ramos (contribuyente Jhonny José Romero Ramos) fueron ocupadas por German Romero Miranda. Asimismo, se denuncia que se barbecharon sobre áreas de pastoreo (puruma) y áreas de cultivo suspendidas. Incluso las tareas que se asignaron a las mujeres casadas (tres tareas) también fueron ocupadas por German Romero Miranda, dejando a la Lidia y Patricia Romero Ramos; y, Bárbara Veliz Ramos de Quiroga, en una suerte de encerramiento en torno a la vivienda Uracaya, sin posibilidad de acceder a áreas de pastoreo.