DECLARACIÓN CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0006/2014
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

DECLARACIÓN CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0006/2014

Fecha: 12-Feb-2014

Historia

La historia de Sicaya está ligada, al proceso histórico de Capinota, Arque y de la región del Valle Bajo de Cochabamba. Según el marco histórico del PMD de Sicaya: “El Valle en tiempos antiguos era un reducto de indios del altiplano y durante el imperio incaico fue una parcialidad que pertenecía a indios Soras y Urus, que vivían en las inmediaciones del lago Uru-Uru y Poopo. Estos se asentaron en la cuenca del rió Arque y explotaron estas tierras, en un intercambio y control de pisos ecológicos, con el fin de diversificar su economía”.

Respecto a la presencia de Soras, las investigaciones -de una década- de Mercedes Del Rio, señalan que: “A medida que transcurría el siglo XVI, los Soras, y en particular la elite gobernante se fueron desplazando hacia los valles cochabambinos”. Según Del Rio “Las cuatro parcialidades Soras (Paria, Tapacari, Sipe Sipe y Caracollo) ocupaban un espacio geopolítico que se extendía entre el altiplano orureño y su borde cochabambino oriental, cubriendo una distancia transversal de 200 km aproximadamente. La misma autora refiere: “Según Cieza de Leon, Capinota había sido el más importante de los pueblos dependientes de Paria, cabecera altiplánica de los Soras. El Valle de Capinota y la quebrada del rio Arque constituían una zona clave para la comunicación y articulación de la región altiplánica y valluna no sólo por razones naturales sino también en ella confluía el cruce de las rutas que conectaban Potosi, La Plata y las tierras altas Orureñas.  Respecto a los asentamientos en los territorios de Sicaya la misma autora señala: “…los Casayas eran ricos pastores. Sus autoridades principales residían en el altiplano, donde se concentraba el mayor volumen demográfico del grupo. Solamente enviaban unos 50 agricultores a los valles mesotérminos de Sicaya que representaban a cada uno de los ayllus presentes en la cabecera altiplánica.

Por otra parte, conforme a las investigaciones realizadas por Larson, Del Rio y Gordillo, en el territorio de Sicaya, probablemente también hubieron otras naciones aymaras parlantes, cuyo existencia es pre-inca, como en el caso de los Soras cuyo asentamiento se consolidó durante el tiempo de los Incas (c. 1470- 1538) y se amplia hasta después de la Colonia, según Gordillo “… el sistema de ocupación territorial en el Valle Bajo de Cochabamba, poblado inicialmente por mitimaes o colonizadores temporales provenientes de varios grupos étnicos aymara parlantes del altiplano (…). Las etnias locales fueron desarraigadas y el Inca asignó a los mitimaesestatales territorios cultivables cuyo producto favorecía en su mayor parte al Estado.

Esta preexistencia colonial de naciones originarias en los territorios de Sicaya, Capinota y Arque se pueden evidenciar también en la toponimias de las comunidades, montañas y diferentes lugares, cuyo origen es el idioma aymara; por ejemplo, Chullpani (lugar de chullparis) Challuma (ch’allauma; agua donde no es arenoso), Falsuri (ojo de agua o vertiente), karakara (lugar seco), Chojñapampa (ch’uxñapampa pradera verde), pucara (lugar sagrado), orcoma (Urquuma, agua destinada para ganados machos), etc. Todos ellos, son nombre de origen aymara, que subsisten hasta la actualidad. Según Ellefsen; “la lengua que hablaron las etnias cota, chuy y sora indudablemente fue el aymara”, estas naciones que señala el autor, se habrían asentado en los valles cochabambinos antes de los incas. Sin embargo, según el avance incaico, incide en el manejo de los pisos ecológicos de los valles de Cochabamba; consecuentemente, el idioma quechua también empieza a expandirse con fuerza.

Los mismos comunarios del territorio de Sicaya, señalan que, actualmente existen evidencias de la existencia de naciones precoloniales, que son observables en importantes vestigios arqueológicos como Chullpares y restos de cerámica. En el caso de Orcoma, existen restos de cerámica (sin pintura). Y en Sicaya, existen pedazos de cerámica (con pintura y sin pintura); estos restos culturales son evidencias suficientes para cobijar que, antes de la colonia existieron distintas naciones preincas que ameritan mayor investigación.

Durante la colonia, las encomiendas y reducciones toledanas alcanzaron a todo el valle bajo de Cochabamba.  Según Gordillo: “Durante la Colonia, el descubrimiento de las minas de Potosí (1545) y la organización de un sistema colonial por el Virrey Francisco de Toledo (1568-82) impulsaron la conformación de redes mercantiles en el Alto Perú, a las que Cochabamba se insertó como una región proveedora de alimentos para el mercado interno. Ya en este temprano periodo colonial y junto a los territorios de las reducciones indígenas que Toledo creó en el Valle Bajo congregando a las poblaciones multiétnicas de mitimaes del periodo inca, empezaron a instalarse haciendas de españoles que también producían maíz y trigo para el mercado Potosino. Las haciendas en este periodo, en general, pertenecieron a encomenderos muy poderosos, cuyas actividades económicas combinaban la explotación de minas de Plata en Potosí con el comercio y la producción de alimentos en los valles de Cochabamba, Mizque y La Plata”.

Según el marco histórico expuesto en el PDM de Sicaya, en tiempos coloniales: “el Partido de Arque, administrativamente estaba dividido en curatos, Sicaya era considerada como Viceparroquia y pertenecía al Curato o Parroquia de Capinota. Los españoles, al introducir la organización política territorial (colonial) en América, reconocieron los ayllus o comunidades ‘indígenas’, agrupándolas en las llamadas ‘reducciones’ ó ‘pueblo de indios’ (como es el caso de Sicaya)…antes de ‘segregar’ las comunidades los españoles y criollos se apropiaron de las mejores tierras de las reducciones. De esta manera fueron surgiendo ya en este período los hacendados que poseían tierras cerca de los márgenes del río Arque y Sopo Mayu los que se extendían inclusive a los cerros circundantes, situándose las comunidades en zonas mas altas”.

A pesar de las reducciones, el núcleo básico de organización de las comunidades continuaba siendo el ayllu, que como consecuencia de la usurpación de sus territorios, fueron desplazados a las zonas más altas. En Sicaya, aún después de la reforma agraria, las comunidades continúan ubicadas en las zona más altas, donde la producción agrícola es muy baja, actualmente luego de un proceso de “recuperación de tierras” (proyecto integral), han logrado bajar a los márgenes de Rio Arque, cuya actividad agrícola data aproximadamente desde los años noventa manteniendo sus comunidades en zonas altas y bajas.

Es preciso anotar que durante este periodo:”Arque perteneció al pueblo Real de San Cristóbal de Sicaya, Viceparroquia de Capinota. Sicaya reunía circunstancias especiales. Sus naturales pertenecían a Toledo, Partido de Paria. Los corregidores y el subdelegado de Arque, bajaron al valle de Sicaya a matricular su población, que eran mitimaes destacados para explotar productos necesarios a su comunidad en piso ecológico de menor altitud y de clima mucho más benigno. Sicaya hasta 1908 continuaba formado parte de Arque, es en el gobierno de Ismael Montes que forma parte de la provincia Capinota, hasta la actualidad.

Como consecuencia de las guerras independistas y la consecuente crisis minera de Potosí, la hacienda colonial, entra en crisis. Según Gordillo, aparecen nuevos monopolios de hacendados con más poder económico y político. Según este autor, a inicios de la República se desmantela con los terrenos de la iglesia y de las comunidades originarias:“La venta o la distribución de la propiedad de la iglesia a personas particulares desde el Estado boliviano permitieron la recomposición de los grupos de poder regional…y permitió a sus familias a afianzar su poder económico y político durante el régimen republicano (…) manteniendo bajo estricto control a la clases indígena y mestiza (…) se aplicó la llamada Ley de Ex vinculación en las tierras comunales indígenas del Valle bajo de Cochabamba, distribuyendo parcelar a los indios originarios y rematando excedentes territoriales…”.

En el periodo republicano, se consolida el sistema de hacienda. Hasta hoy, sobre la presencia de los hacendados o patrones se conserva en la memoria de los ancianos; quienes recuerdan lo que vivieron en su niñez con los patrones. Al respecto, recogemos algunos testimonios de la memoria oral de los comunarios:

“…el trato, dependía del carácter del patrón, el pongueaje; si no nos portábamos bien, ya era chicote; pasábamos de un patrón a otro; por ejemplo, mi papá había caminado por tres patrones, nos obligaban a hacer guardia por las noches; si nos dormíamos en la tarea, el castigo era fuerte” (Francisco Huanca, (Reunión trabajo con autoridades de Sicaya, 21.11.13).

La revolución de 1952, tiene su inicio y escenario central en los valles de Cochabamba; recordemos que, los primeros sindicatos en conformarse -en este periodo- han sido por los años que corresponde a la post guerra del Chaco (1938 aprox.) en Ucureña; al respecto, Gordillo anota: “Con esta medida política se legitimó la toma de tierras de las haciendas que realizaron de facto los sindicatos. Los hacendados huyeron del campo hacia la capital expulsados por un ambiente hostil de alta violencia real y simbólica mientras sus haciendas eran desmanteladas, cumpliéndose así un primer objetivo de la revolución concebido como un acto de justicia redistribuidora.

Con la reforma agraria de 1953, se produce la decadencia de las haciendas: “El sistema de hacienda se rompió pero comenzó a operarse una tendencia a revitalizar formas comunitarias tradicionales de tenencia de la tierra, que con el paso del tiempo la superficie efectiva de laboreo de la tierra se fue reduciendo, originándose la minifundización. Los efectos de la “individualización” de la tierra, a partir de los títulos, tiene efectos negativos respecto al manejo comunitario y ancestral de las mismas; contrariamente, esta medida contribuye con la profundización del minifundio al que refiere la cita: “La reforma agraria realizada en Bolivia es una reforma de tipo liberal o individualista, porque se basa en el reconocimiento y respeto de la propiedad privada…”.