DECLARACIÓN CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0083/2014
Tribunal Constitucional Plurinacional de Bolivia

DECLARACIÓN CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 0083/2014

Fecha: 08-Dic-2014

PRESENTACIÓN

Conocido es para todos los bolivianos y las bolivianas que el surgimiento de la república boliviana a inicios del siglo XIX, representó la emergencia de una organización centralista y excluyente en función a intereses externos, que obvió la realidad de la existencia de una gran mayoría poblacional (indígenas, campesinos, mujeres, personas con capacidades diferentes y otros). Generando una ruptura del proceso de construcción espacial y social nacional (fragmentación de tierras indígenas, eliminando comunidades para establecer mecanismos de control mediante la tributación intentando convertir a los indígenas en arrendatarios de sus tierras); creando un abismo entre centro y periferia, entre el eje central económico y las regiones.

En este marco, el nacimiento de Bolivia como república estuvo definida en una estructura centralista cuyo cargo de la organización y administración del país se encontraba en la ciudad de Chuquisaca, y la base económica de este periodo fue la explotación de la plata en la ciudad de Potosí. Posteriormente, el traslado de dos de los poderes (Ejecutivo y Legislativo) de gobierno de la ciudad de  Chuquisaca a la ciudad de La Paz (1888), en el Estado republicano, fue determinado por la dinámica económica de la explotación de otros minerales como es el estaño que sucedió a la explotación de la plata.

Luego de muchos sucesos que marcaron la historia de Bolivia, como la revolución de 1952, que marcaron profundamente la formación social boliviana surge en la década de los 90 una serie de reformas jurídicas que se derivan de las demandas planteadas por los movimientos sociales y, de los convenios y compromisos internacionales adquiridos por el Estado boliviano que ratificó el convenido 169 de la OIT.

Para abordar el tema de autonomía en este contexto, es necesario también tomar en cuenta que el 60% de la población en Bolivia aproximadamente, es pobre y un 63% se autodefine como indígena originario (INE 2001), realidad que no debe ser obviada ni aislada para entender los procesos regionales con su concepción particular e interpretaciones sobre el desarrollo de cada municipio y las formas que se van definiendo en el marco de la nueva Constitución Política del Estado como es la autonomía municipal.

En este marco, el Municipio  Autónomo de Tupiza a lo largo de su historia estuvo marcado por la opción de la autonomía con su propuesta de “décimo departamento” del país, el “departamento del Chorolque” con su capital Tupiza, considerando sus propias especificidades. Esta propuesta estuvo presente de manera constante en el discurso y en la agenda de lucha como una alternativa democrática en el horizonte nacional, no sólo como Municipio sino como región de los Chichas; impulsado por la indiferencia y desconocimiento del aporte productivo, generando réditos económicos por la explotación de los minerales y otros productos de la región; del aporte y rol histórico que tuvo la región de los Chichas en la independencia de Bolivia y de Sur América, rol invisibilizado por el surgimientos de otros mitos fundacionales de la nación.

La historia de la hoy conocida como la “Joya Bella de Bolivia”, Municipio de Tupiza, se caracteriza porque tuvo una dinámica en su cotidianidad, de recuperar las formas y valores de la cultura chicheña, sus luchas y el protagonismo que marcó en la independencia, ya que estas de manera sistemática han sido cubiertas por un manto de silencio.

Los Chichas se ha negado a seguir un orden social establecido por quienes intentaron desaparecer su identidad cultural chicheña, pretendiendo ser subvalternizada primero por los Incas quechuas que al no poder convertirlos en sus vasallos, los anexó a su imperio con cargos de alto mando en sus ejércitos. Luego vino el dominio español colonizador que, sin embargo de habernos sometido a “ausencia y silencios” por las estructuras y prácticas hegemónicas impuestas. Pero lo ausente tiene su “propia existencia” y puede ser recuperado; y, como fortalecimiento de su Identidad Cultural la posición cuestionadora de los chichas portadora de una cosmovisión propia y, la resistencia a negarse a ser sujetos pasivos, nos ha convertido en sujetos profundamente políticos que nos permite iniciar la difícil construcción de otra realidad posible para el Municipio y la región; con una visión impresionantemente panorámica y comprometida.

Desde este contexto, la autonomía que hoy construye el Municipio de Tupiza, está marcado desde un protagonismo histórico de resistencia regional en el que encajan no sólo discursos, sino cotidianidades y subjetividades que son como el armazón ético y cultural que emergieron desde la práctica individual y colectiva; y que es latencia que siempre estuvo presente y activada en cada uno y una ciudadana de los chichas, sin importar el lugar o espacio donde se encontrara, afirmando la existencia de “otros” sistemas de conocimiento alternativos, prácticas políticas democráticas y experiencias de vida contra hegemónicas, que configuran su entorno y su vida cotidiana, desafiando al intento de sometimiento y “statu quo” o desaparición de la cultura chicheña. En este sentido, la autonomía que asume se relaciona de manera estrecha a la diversidad de la experiencia de ser chicheño o chicheña, como fundamento para construir la región de los chichas y su reconocimiento en la Carta Magna del Estado Plurinacional de Bolivia.

De esta manera, la construcción de la autonomía municipal, también es producto del protagonismo de todos y cada uno de los actores sociales como las organizaciones de los “Sin vivienda”, de los campesinos chicheños, de las mujeres campesinas, de los barrios periféricos, de los y las jóvenes, de las personas con capacidades diferentes, de los comunarios de los ayllus existentes en el Municipio (Estarca, Talina y Chacopampa), de las organizaciones sociales y sindicales, que han creado imaginarios para construir una autonomía que revela la posibilidad de ser visibilizado como persona, ciudadano y ciudadana con pleno ejercicio de derechos. Y que entonces ha identificado como principal reto para alcanzar el ejercicio de los derechos sociales, económicos, políticos y culturales; a la práctica de la autonomía transformadora de las relaciones de poder central, en un sentido esencialmente democrático.

Otro aspecto que marca este proceso de la construcción de un Municipio con su propia Carta Orgánica, ya que en esta construcción no existe concepción pre-definida, ni “recetas”, ni pedagogías, ni modelos ya prontos a instalar, es lo que la  población manifiesta de manera permanente, la necesidad de rescatar para producir y reproducir la vida y re-afirmar la identidad cultural chicheña en y desde un enfoque de autonomía material y simbólica, las prácticas ancestrales que son los referentes de la identidad cultural; prueba de ello es que en las últimas décadas, se ha profundizado el interés de realizar investigaciones que develen el misterio de la historia de la región de los Chichas, recuperar y resignificar lo propio de su cultura, el significado de su nombre, su lengua, sus formas de organización, su forma de pensamiento, sus espacios y formas de aprendizaje, sus saberes y construcción de conocimiento, en definitiva, su forma de mirar y de vivir el mundo en su conjunto, en acercamiento y en articulación con otros conocimientos y formas de pensamiento y de vida, en un diálogo de saberes; en coordinación con los otros municipios que conforman esta región (Tupiza, Cotagaita, Atocha, Villazón y Vitichi); aclarando siempre que esto se desarrolla desde un enfoque en el que se mira la construcción de la identidad chicheña no como algo estático sino como un proceso de “tornarse”.

Significa este hecho que la propuesta de construcción de la Carta Orgánica municipal en el caso de Tupiza, no solamente se reduce a una distribución de competencias en los distintos niveles de la organización del gobierno, sino que enfatiza en el caso de Tupiza, la necesidad imperiosa de definir formas de participación de los otros actores sociales como los ayllus en términos de ser incluidos en los programas sociales, políticos y económicos.

Otro aspecto a destacar en el contexto actual del Municipio de Tupiza, es el papel de las mujeres en los diferentes espacios de organización de la población, mujeres citadinas y rurales que se desempeñan como Concejales y dirigentes sociales y políticas; que ocupan lugares destacados en sus organizaciones. Esta es una de esas formas de lucha por la visibilización de las mujeres que se dá en el Municipio en las nuevas relaciones que se establecen entre los géneros.

Esta también en este proceso, la experiencia de auto organización que define su experiencia organizativa en un territorio determinado como es la región de los chichas y que manifiesta su proyecto político en el marco del mandato de la nueva Constitución Política del Estado Plurinacional, que además le permite establecer relaciones con sus instituciones y la sociedad civil. Por tanto, la tarea de construir la autonomía municipal para Tupiza, se constituye en un desafío para la visibilización de la región de los Chichas, en un proceso permanente de reflexión y acción de los y las habitantes de la región.

Al respecto, es necesario hacer la diferencia entre unidad territorial y entidad territorial, a fin de establecer con claridad que la autonomía, es la cualidad gubernativa dotada de facultades y competencias por la Norma Suprema. La entidad territorial es entendida como la: “…institucionalidad que administra y gobierna en la jurisdicción de una unidad territorial, de acuerdo a las facultades y competencias que le confieren la Constitución Política del Estado y la ley” conforme el art. 6.II.1 de la Ley Marco de Autonomías y Descentralización “Andrés Ibáñez” (LMAD). Esta institucionalidad se concentra en los órganos que conforman el gobierno municipal, que de acuerdo a los arts. 272 y 283 de la CPE, son el órgano legislativo y el órgano ejecutivo. Asimismo, la unidad territorial es: “…un espacio geográfico delimitado para la organización del territorio del Estado, pudiendo ser departamento, provincia, municipio o territorio indígena originario campesino”.

Dejando claro estas definiciones, queda por determinar, que el municipio entendido también como unidad territorial sobre la que se asiente una población y que es administrada por un gobierno municipal, no puede adquirir la categoría de autónomo, consiguientemente, la frase observada en el en el párrafo final de la presentación, es incompatible, debiendo el estatuyente, expulsar la palabra “autónomo” de la frase “… el municipio autónomo de Tupiza…” observada.